Mycoform es un material revolucionario que surge de la combinación de biomasa biológica común y residuos inertes compactados. Utiliza especies de hongos poliporos, específicamente el Ganoderma lucidum, conocido por su capacidad para digerir diversos subproductos agrícolas basados en celulosa. Este proceso aprovecha un sustrato compuesto de astillas de madera desechadas, yeso y salvado de avena, que los micelios consumen y transforman en un material resistente y funcional. La piel externa de Mycoform está compuesta por celulosa bacteriana, y la integración de estos elementos da como resultado un biopolímero rígido, ideal para aplicaciones arquitectónicas.
El método de producción es de bajo consumo energético y no genera contaminación, lo que lo hace ideal como parte de un ecosistema local. Además, esta tecnología es fácilmente transferible a regiones en desarrollo, ofreciendo una solución ecológica y sostenible.
Una de las características más impresionantes de Mycoform es su ciclo de vida. Al finalizar su uso, este material puede ser compostado y reintroducido en el entorno de manera segura, donde se biodegrada sin impacto ambiental negativo.
¿Por qué optar por un material cultivado? Los prototipos de Mycoform representan la intersección entre el diseño paramétrico asistido por CAD y la biología sintética. Sus formas multicurvadas se diseñan digitalmente y se cultivan en 3D a partir de cepas fúngicas adaptadas a las geometrías específicas de las piezas. Este enfoque innovador abre un nuevo camino en la arquitectura sostenible, combinando tecnología de vanguardia con procesos naturales para crear superficies biodegradables y funcionales.









